martes, 16 de octubre de 2007

Patagonia Chilena

Una vez dejada atrás Argentina y tras 6 horas de trayecto en bus llegué a Puerto Natales, en Chile. Así como Calafate era el pueblo donde dormir para visitar los glaciares, pero sin ningún interés, pues Puerto Natales tampoco tiene un gran atractivo pero se trata del lugar de entrada al Parque de las Torres del Paine.





Este parque es, sobre todo, apreciado por los montañeros debido a sus magníficos circuitos de trekking y escalada. Yo, como no tenía ni mucho tiempo ni soy un gran montañero, simplemente realicé una excursión de un día que nos rodeaba todo el parque, de manera que se disfrutaba de paisajes maravillosos.















Allí volví a ver icebergs y un glaciar, un paisaje de montaña espectacular y algún animal extraño para nosotros, como puedes ser el guanaco (en la foto) o varios cóndores, que con las alas desplegadas llegan a tener una envergadura de unos tres metros (casi nada)






La verdad es que el parque es espectacular, supongo que el trekking por él aún más, pero a mí me supo a muy poco. Tenía aún muy reciente en la retina el espectáculo de los glaciares, por lo que no me sorprendió demasiado, además de que el clima no favoreció tampoco mucho. Si hubiese visto antes esto que los glaciares estoy seguro que mi opinión sería diferente.





Esa misma noche embarqué en el barco que me llevaría durante 4 días por la Patagonia Chilena entre canales e islas e incluso un tramo por el océano abierto. La región que recorre el barco es espectacular, sobre todo el primer tramo, más al sur de Chile, donde los canales son más estrechos, para luego ir unas doce horas por el océano paralelo a la costa y luego adentrarse de nuevo entre islas y canales. En total recorrimos unos 1.200 km de trayecto desde Puerto Natales a Puerto Montt.





El barco es un carguero, llamado Magallanes, que tiene habilitado parte de él para el transporte de pasajeros por lo que no os imaginéis un crucero al uso. Las comodidades las justas, aunque el precio era bastante caro, a pesar de tener descuento por estudiante (esto de ser universitario en la UOC para algo tenía que servir, no?)




Lo que podría haber sido un maravilloso trayecto no lo fue tanto debido al mal tiempo que tuvimos, que hizo que practicamente no pudiésemos salir a cubierta. El barco no se movió mucho, no había mucho mar, pero abundó la niebla y estuvo nublado todos los días acompañado de lluvia de forma que no pudimos disfrutar de los paisajes, ni de las puestas de sol, ni contemplar el firmamento por la noche, que en estos lugares donde no hay contaminación lumínica suele ser un espectáculo. Vamos, que lo que más me apetecía del viaje no se cumplió.










Al final fueron cuatro días sin nada que hacer, leyendo, comiendo y durmiendo mucho, que tampoco viene mal en un viaje de este tipo. La mayor sorpresa de todo el viaje fue cuando vimos una ballena navegando paralela al barco, menudo bicho!!! Sólo le vimos el lomo y cómo respiraba pero con eso bastó. Fué sólo un minuto y debido a eso no me dio tiempo a tener la cámara preparada.



Para mí lo más positivo fue que me trajo grandes recuerdos de mi infancia cuando mi padre estaba embarcado y yo iba con él en verano un par de semanitas en el barco. Esto fue hace cosa de quince o veinte años (joder, que mayor soy) y siempre me lo pasaba muy bien, por lo que fue una grata sorpresa recordar aquellos días.




Ahora estoy en la zona de los lagos de la Patagonia chilena, pasaré aquí 5 días para luego volar a Santiago de Chile. Os seguiré contando (y muchas gracias por todos los comentarios).

Besos y abrazos a tod@s

Javier

PD: Si a alguien le hace ilusión recibir alguna postal que me envié su dirección al mail o me lo ponga en un comentario y me diga de qué lugar, de los que me quedan, quiere recibirla.

jueves, 11 de octubre de 2007

Patagonia - Región de los Glaciares


(vídeo añadido al finalizar el viaje)


Vaya dos días en la zona de los glaciares!!! Es complicado llegar a transmitir todas las sensaciones!!! Los paisajes más bonitos que he visto en mi vida han sido en mis últimas horas en Argentina!!!








Al día siguiente de llegar fui a la primera excursión. Un trayecto en barco de todo el día navegando por el lago Argentino para visitar diferentes glaciares. Un glaciar viene a ser como un río de hielo que se ha formado por las nieves caídas en las alturas y la presión ejercida entre ellas hacen que se convierta en hielo, y esa masa gigantesca se va desplazando lentamente, llegando su superficie a alcanzar kilómetros y kilómetros. Para mí, que el máximo hielo junto que debía de haber visto en mi vida podía ser en un cubata, ver tanto junto me impactó. Tiene tales dimensiones que te quedas mirándolo sin saber qué decir. En la cubierta del barco entre la gente el silencio era sepulcral, nadie se atrevía a decir palabra.

Primero vimos el glaciar Spegazzini, el más alto de todos, y donde fue increíble ver un desprendimiento de hielo que generó una ola enorme más alta que el propio barco, este se comportó bien y sólo se movió un poco pero el acojone no nos lo quitó nadie.

Luego nos dirigimos al glaciar Upsala, que es el que más superficie tiene, la navegación hasta él fue de lo mejor. Navegábamos entre icebergs de todos los tamaños, algunos realmente enormes. Es maravilloso ver las diferentes tonalidades de colores que puede tomar una masa de hielo, desde el blanco al gris, pasando por todos los tonos posibles de azul. Simplemente indescriptible, podéis juzgar vosotros mismos con las fotos.

















Llegó la hora de comer y atracamos el barco en un muelle y tras una breve caminata comimos en la orilla del lago Onelli. El paisaje era de película, un lago donde desembocaban tres glaciares y donde el agua del lago estaba llena de icebergs y practicamente congelada. Daba la sensación de ser una postal en vez de realidad, era tan perfecto todo!!!
















En el barco sucedió una cosa que me hizo gracia, en un momento dado un grupo de madrileños sacaron una bandera española para hacerse una foto con ella y al momento giré la cabeza y había en la otra esquina unos vascos haciendo lo mismo con una ikurriña. En realidad no sé quién fue de los dos grupos primero pero me hizo pensar que en cualquier parte del mundo, estemos donde estemos, no cambiamos y seguimos siendo los mismos.

Primer día en los glaciares finalizado y con el listón muy alto. Acabé cenando con Asier y Belén, una pareja de Bilbao muy agradable. Son los de la foto de arriba. Un abrazo para ellos y que les vaya bien en su nueva vida de casados.

Al día siguiente me tocaba conocer el Perito Moreno, no es ni el glaciar más alto, ni el más grande pero es el más conocido por tres motivos; los famosos derrumbes que se producen cada ciertos años en un arco que se forma de manera natural y que son retransmitidos al mundo entero, la condición de que sigue aumentando de tamaño (la mayoría de glaciares están en retroceso) y la accesibilidad, pues llegas a él fácilmente y tiene unas pasarelas muy cercanas donde la vista es espectacular.


Mi excursión comenzó yendo en barco para comenzar en el borde del glaciar un trekking por el mismo, pero no una caminata para ver el glaciar, fue una ruta de senderismo de casi dos horas por encima del mismo glaciar, teniendo que hacerlo con crampones, unas suelas metálicas con puntas para poder caminar sobre el hielo sin peligro alguno. No os tengo que decir cómo fue la experiencia, había momentos en que el paisaje hacía recordar a la película de Supermán, ¿os acordáis de aquellas imágenes? Algunas de las fotos estoy pensando enviarlas a "Al filo de lo imposible" a ver si me contratan, ¿creéis que dan el pego? Como sorpresa al final del trayecto nos invitaron a un whiskey con hielo del glaciar, podéis ver la especie de bar que montaron en la foto. No estuvo mal para entrar en calor, un whiskito a la una de la tarde!!!











Después de eso comimos y el lugar era indesctiptible, creo que fue el picnic más maravilloso de mi vida, estuve una hora como un gilipollas mirando a esa masa de hielo totalmente en silencio, además de que en esas rocas debíamos de estar sólo 5 o 6 personas. Las sensaciones son mucho mejores cuando no hay gente alrededor hablando y molestando, es que no se puede comparar, estos lugares hay que disfrutarlos en silencio.

Luego ya nos fuimos a las pasarelas para ver el glaciar desde el otro costado donde vimos varios desprendimientos de hielo que se producen continuamente. Es alucinante el ruido que hacen y el eco que producen debido a las montañas que rodean el glaciar.










Vuelta al hotel y esa noche me tocó cenar con un israelí y una francesa, que también viajaban solos. Un grupo peculiar y más peculiar el israelí, bastante raro, entre otras rarezas no me dejó que pusiese la foto de los tres en el blog (¿sería un agente secreto del Mossad?), en su defecto pongo una foto mía con Pauline, una francesa con madre brasileira muy simpática. Sigo sorprendido con la cantidad de gente que se conoce viajando solo, en los días de viaje con mi madre no conocimos practicamente a nadie, y en estos dos días ya véis las personas interesantes que he conocido.



No me gustaría despedirme de Argentina sin contar su costumbre de tomar mate, la infusión típica de aquí, que van tomando por todos lados, es una especie de nexo social y les encanta. Incluso vi una situación que me hizo mucha gracia en la que estaban 4 o 5 personas pasándose de una a otra la matera y se saltaron a uno, se mosqueó en broma y luego le tuvieron que dejar beber el doble, me record al ritual que también se realiza con ciertos cigarrillos de un humo más denso del habitual, que ya casi ni me acuerdo de cómo se llaman jajajaja

Con esto me despido de Argentina y ya estoy escribiendo desde Chile, donde mañana me voy de excursión a las Torres del Paine y embarco en un crucero de 4 días por la Patagonia Chilena sobre el que os contaré otro día.

Besos y abrazos a tod@s

Javier

PD: Por cierto, ¿os acordáis de la Mirinda?¿aquella bebida de naranja con un color que parecía radiactivo? Qué recuerdos de la infancia!!! Pues deciros que en Argentina todavía existe, fue un alucine cuando la vi en un bar.

domingo, 7 de octubre de 2007

Patagonia - Región de los Grandes Lagos

Como os dije, después de adelantar un día la partida de Buenos Aires, llegamos a Bariloche, uno de los centros neurálgicos de la Región de los Grandes Lagos y famoso por sus estaciones de esquí.
















Esta región está practicamente en la frontera con Chile, en plenos Andes, y es conocida por sus magníficos lagos que salpican todo el paisaje y sus grandes montañas, que aprovechan los argentinos (y algunos extranjeros) para visitar como turistas todo el año pues tiene atractivo tanto en invierno, por la práctica de los deportes invernales, y en verano por sus grandes paisajes y por un clima agradable.





Nosotros llegamos al aeropuerto de Bariloche y allí nos alquilamos un coche para recorrernos la zona. Nada más coger el coche nos dirigimos a dormir a un pueblo llamado Villa La Angostura, una auténtica maravilla de pueblo pegado al mar y con unas vistas extraordinarias. Nuestro hotel era antiguo pero su ubicación excepcional, a orillas del lago y te podías quedar pasmando viendo el paisaje todo el día.


Al día siguiente fuimos en una excursión en barco donde recorrimos el lago de Nahual Huapi hasta llegar al parque de los Arrayanes. Allí hay un bosque con estos árboles, que normalmente suelen ser arbusto y por eso es único aquí. Son los árboles de color anaranjado que podéis ver en la foto. Fue una excursión muy interesante.














Recorrimos la famosa ruta de los 7 lagos en coche, un camino de unos 100 km por carretera de tierra (aquí le llaman ripio) donde vas por un camino en medio de las montañas y salpicado por muchos lagos. Llegando al final a San Martín de los Andes que, junto con Bariloche, es el otro centro turístico de la zona. Nos gustó bastante más San Martín, ya que Bariloche parece que se quedó un poco viejo además de ser más grande perdiendo así un poco lo acogedor que sí que tiene San Martín.




Ya vueltos a Bariloche hoy como último día hicimos otra excursión en coche, el circuito chico, muy bonito (y similar a lo anterior) pero a la vuelta subimos a comer al Cerro Otto, una montaña a la que hay que subir en un funicular y donde arriba hay un restaurante giratorio (sí, va girando en redondo continuamente) en la cumbre de tal manera que vas cambiando el paisaje visible continuamente siendo la vista la más espectacular que hemos visto estos días. Podéis juzgar viendo las fotos.












Así que mañana termina otra etapa de mi viaje, la que he estado acompañado de mi madre, y en la que lo hemos pasado de maravilla, ahora a la "mamma" le toca volver a la rutina y a mí me toca continuar con mi aventura dirigiéndome todavía más al sur (qué frío) hacia Calafate, donde tendré la oportunidad de ver otra gran maravilla de la naturaleza como es el glaciar Perito Moreno. Pero eso es otra historia que ya os contaré en otro momento.



Besos y abrazos a tod@s

Javier

jueves, 4 de octubre de 2007

Buenos Aires (II)

Paso a comentar los últimos días pasados en Buenos Aires en los que, como veréis, no hay demasiado que contar.



Al día siguiente hicimos una excursión diaria a un pueblo a unos 100 km de BA llamado San Antonio de Areco, situado ya en plena Pampa. Un pueblo muy tranquilo y bonito conocido como uno de los lugares típicos de la cultura gaucha. La verdad es que de gauchos poco vimos, a no ser el museo Gauchesco, un bonito lugar en una antigua hacienda y donde se reconstruye un poco la vida de los gauchos con objetos y tratando de reproducir su forma de vivir. Por lo demás, caminar un poco por el pueblo y al borde del río, por donde se respiraba, sobre todo, tranquilidad.



Al día siguiente nos vino el primer contratiempo meteorológico del viaje pues no paró de llover y no hicimos nada, todo el día en el hotel e intentamos ir a un museo que nos habían recomendado, llegamos allí y estaba cerrado, así que para una cosa que intentamos,.... Viendo la previsión meteorológica para el día siguiente en la que había alerta por mal tiempo decidimos adelantar nuestra salida de BA hacia Bariloche un día, a pesar de perdernos en BA la excursión en tren a Tigre en donde se coge después un barquito por el río, que nos habían dicho que era muy interesante. Así que un día menos en BA y uno más en Bariloche, donde ya nos encontramos.



No os comenté en el anterior post que una de las cosas más positivas para cualquiera que viaje a BA (y Argentina en general) son los precios, realmente esto es muy barato y hace que te conviertas, sin buscarlo mucho, en un comprador compulsivo. Yo no he comprado casi nada porque, ya sabéis, no soy de los de comprar mucho y además mi equipaje va muy ajustado para el resto del viaje pero mi madre en un par de ocasiones ha emulado a los españoles "give me two" de hace ya unos cuantos años que visitaban NY para ir sólo a comprar.



No quiero despedirme de BA sin mandarle un beso muy grande a Carolina, una amiga porteña que se ha portado de maravilla conmigo y ha sido una excelente anfitriona, además de permitirme desconectar un poco de la compañía materna (mami, es una broma jajaja) y también a Mercedes y Papo, amigos de Caro, con los que compartí una cena muy agradable. Ya sabéis, si cruzáis el oceano seréis bien recibidos.




Y como decía el famoso tango:

Mi Buenos Aires querido
cuando yo te vuelva a ver
no habrá más pena ni olvido

Besos y abrazos a tod@s

Javier

lunes, 1 de octubre de 2007

Buenos Aires (I)

Ya tengo ñ en el teclado!!! esto es una maravilla!!!! ñññññññññ

Ya llevamos la mitad de nuestros días en Buenos Aires y ya os puedo contar algo de ellos. Hemos pateado de arriba a abajo la ciudad y como gran ciudad ha cambiado el ritmo de mi viaje, ahora en un sólo día se ven muchísimas cosas y se va de un lado para otro, nada comparado con la fase anterior de mi viaje, mucho más tranquila.




En BA hemos ido a la Plaza de Mayo y visto la manifestación de las madres de la plaza, allí nos sacamos fotos con la Casa Rosada, (qué color más feo tiene), hemos paseado el barrio de San Telmo, bohemio y un poco decadente pero en aparente resurrección y con cierto encanto, nos hospedamos en un hotel en la calle 9 de Julio, la que se supone calle más ancha del mundo (7 carriles en cada lado hemos visitado el famoso cementerio de Recoleta, donde descansan las personas más conocidas del país de la ciudad, aunque practicamente conociésemos sólo a Evita, hemos visitado el jardín japonés, sorprendente para nosotros que no habíamos visitado ninguno de este tipo, nos recorrimos el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), hemos dado paseos por Puerto Madero, puerto recuperado para la ciudad al estilo del de Barcelona, hemos visitado los barrios más lujosos y ostentosos de la ciudad como Palermo, asistimos a una representación en uno de los múltiples teatros de la avenida Corrientes,... ya veis, multitud de planes que es difícil de describirlos todos en detalle.





En general la ciudad me ha gustado mucho aunque me esperaba más, después de las maravillas que me habían contado (suele pasar). Es una ciudad en la que parece que todo lo has visto ya. Puede ser que su gran encanto es que sea una ciudad muy europea en Sudamérica, que ya es todo un logro. Es cierto que se suele decir que normalmente en cualquier gran ciudad te podrías encontrar en cualquier parte del mundo pero en general las que me han gustado suelen tener cosas que las distinguen y peculiares; Barcelona y Gaudí, Roma y todas las ruinas del imperio, NY y Manhattan, Paris con la Torre Eiffel y el Sena,... pues eso es lo que yo he echado un poco de menos de BA, algo que la distinga más y la haga más única, y con esto no quiero decir que no sea bonita ni digna de ver.





Quizás lo que más me ha llamado la atención haya sido la Boca, cierto es que se ve que se ha convertido en algo muy turístico pero tiene un gran encanto todas esas casas de diferentes colores, y empapado todo el barrio (al menos la parte turística) del espíritu del tango, aunque seguramente cualquier porteño me diría que la parte turística de la Boca no es BA.













Lo del tango es otra cosa, para todo turista es obligatorio ir a un espectáculo y hay gente que viene sólo a vivir el ambiente tanguero, pero en realidad a los porteños el tango no está dentro de sus vidas y ni siquiera les gusta a muchos de ellos. Está muy hecho para los turistas y lo saben vender muy bien. Nosotros caímos en sus redes, y además de vivirlo en la Boca en las diferentes terrazas también fuimos a un espectáculo en el Café Tortoni, el café más antiguo de la ciudad y uno de los sitios tangueros de referencia. Nunca fue una de mis preferencias musicales pero le voy cogiendo el gustillo y la verdad es que ver a los bailarines de tango es una auténtica maravilla.





En Rio había dicho que iba a ir a la Bombonera para poder compararlo con Maracaná. Es una pena pero Boca no jugaba estos días aquí y en vez de ir a ver a Boca me fuí al Monumental a ver al eterno rival, el River Plate, contra el Botafogo brasileiro. El ambiente durante el partido fue mucho peor que en Brasil pero después de ir perdiendo 1-2 en el minuto 23 de la segunda parte y remontar hasta un 4-2 con 9 jugadores contra 10 para salvar la eliminatoria el estadio casi revienta y sí que fue una auténtica maravilla, pero, lo dicho, me quedo sin lugar a dudas con el ambiente en Maracaná





También cruzamos el Mar de la Plata en barco para visitar en Uruguay (un sello más para el pasaporte) el pueblo de Colonia y pasar el día allí. La excursión valió la pena, pueblito tranquilo de tipo colonial declarado Patimonio de la Humanidad, y en el que se respiraba una tranquilidad especial. Pasamos el día caminando por la parte histórica del pueblo, en realidad 4 calles, e incluso caímos en las redes de lo guiri y alquilamos un carricoche como de golf para dar una vueltecilla.




Sobre la gente de aquí decir que hemos conocido, sobre todo, a muchos taxistas y que son todo un espectáculo, tan pronto te hablan de historia, como de política, como de la situación del país,...bueno, ya conocéis la capacidad de oratoria que tienen los argentinos.

Nos ha dado la impresión de que los argentinos están muy resignados ante la situación de su país y piensan que jamás irá para adelante, sobre todo por la clase política (recordemos el reciente corralito) que sólo se dedica a robar. Un taxista incluso nos llegó a decir que Argentina sería un gran país si no fuese porque está llena de argentinos, algo complicado de escuchar conocido el orgullo que tienen los porteños.

Otra curiosidad es que todo el mundo nos pregunta de donde somos de España y al decir Galicia la mayoría nos cuenta que alguno de sus abuelos es gallego, y siempre son los abuelos, se ve claramente la época en que la inmigración gallega sucedió y a la generación que afectó.

Cuando nos vayamos de BA os contaré nuestros últimos días por aquí.

Besos y abrazos a tod@s

Javier