jueves, 20 de septiembre de 2007

Lençois Maranhenses y Sao Louis


(vídeo añadido al finalizar el viaje)


Como ya os comenté en el anterior post,mi camino se dirigió al parque natural de los Lençois Maranhenses, una auténtica maravilla de la naturaleza. Para visitarlo me hospedé en el pueblecito de Barreirinhas que es el que se encuentra más cerca del parque y está a cuatro horas en bus de la ciudad de Sao Louis.

Barreirinhas es un pequenho pueblo crecido a partir del turismo del parque natural pero que no tiene mucho encanto, a no ser de su paseo al borde del río para tomarse unas caipirinhas a gusto. La necesidad de ir ahí es que desde Barreirinhas salen las excuriones hacia los Lençois.

Llegué allí a mediodía y ya por la tarde hice una excursión. Los Lençois (sábanas en portugués) son como un conjunto de dunas bastante grande, llegando a parecerse incluso a un desierto, y desde el aire a unas sábanas, de ahí su nombre. Su mayor encanto es que entre las dunas hay piscinas naturales con agua proveniente de la lluvia que está a una temperatura muy agradable y donde te puedes banhar para poder refrescarte. En esta primera excursión caminamos por las dunas tras una excursión hasta el pie de las dunas en 4x4 y allí nos pudimos banhar en las lagunas, para acabar viendo la puesta del sol. Siendo la puesta del sol en un desierto, y tras lo que vi el anho pasado en Marruecos, me esperaba algo más de ella, no fue para tanto pero valió la pena.

Al día siguiente tocaba otra excursión que era descender el río que hay en la zona (no me acuerdo del nombre) en una lancha a motor hasta practicamente la desembocadura con el mar, pasando también por los llamados pequenhos Lençois. Muy interesante, viendo la vegetación natural del río a los lados y parando en varios pueblecitos con bastante encanto y totalmente alejados de toda manipulación turística. Alucinante el banho en el océano, es increíble cómo estando esta playa (totalmente salvaje, por supuesto) frente al océano abierto el agua estuviese tan calentita. Realmente una gozada de banho.




Y mi último día la excursión fue un descenso por un río muy tranquilito y pequenho encima de un neumático o donuts. Fue la peor de todas pero no estuvo mal, muy relajadito pues practicamente no había que hacer nada y el río era de lo más tranquilo y con aguas cristalinas. Por cierto, lo de salir en muchas de las fotos con los pulgares es porque es el símbolo nacional de Brasil, cualquier cosa que quieras responder afirmativo, en vez de decir "tudo bem" levantas el pulgar y queda más que entendido.

Todos estos días me traen grandes recuerdos pero, sobre todo, por la gente interesante que sigo conociendo y los amigos que he hecho, en la foto me podéis ver con Vivi, una amiga finlandesa que lleva, nada más y nada menos que, 11 meses recorriéndose Sudamérica conociéndo sólo un castellano básico. Cumpliendo los estereotipos escandinavos me debe de llevar 2 cabezas de altura, aunque con mi estatura de jugador de baloncesto tampoco es muy difícil, jajajaj!!!

Otra gente a la que me gustaría dar las gracias por estos días es a Rogerio y Lucía, una pareja de Porto Alegre encantadora que estaban conociendo el parque aprovechando que Rogerio iba a un congreso en Sao Louis. También un saludo para Vladimir y Daniel, francés y argentino que estaban recordando viejos tiempos universitarios en Buenos Aires, y, por supuesto, a Pedrinha una dentista un poco "loca" de Manaos, en pleno Amazonas.

A la vuelta del parque y aprovechando el tiempo hasta la salida del avión me he recorrido el casco antiguo de Sao Louis, patrimonio histórico de la humanidad. Como Olinda, es un lugar bastante destrozado pero con su encanto de ciudad colonial de otro tiempo. Pena que esto lugares no los recuperen un poco porque yo creo que simplemente pintando las fachadas de las casas sería un gran avance, aunque supongo también que habrá otras prioridades en un país como Brasil.

Ya se acaba mi aventura brasileira, sólo quedan las cataratas de Iguazú que son brasileiras-argentinas-paraguayas. Decir que Brasil es un país maravilloso en el que se pueden pasar meses y meses de la cantidad de cosas que hay que ver. Una auténtica maravilla y su gente todavía más, muy simpática y con una vitalidad especial. Me quedan grandes recuerdos.

Pena que ahora que ya controlo a las mil maravillas el portugués (ya me gustaría) y que hasta los brasileiros se sorprenden de lo bien que lo hablo me tenga que ir. Ya se sabe que los vigueses somos medio portugueses (a ver si no se me mosquean los vigueses de pro con esta pequenha broma) así que sería por eso que me acostumbré rapidamente al idioma.

En los próximos días mi aventura dejará de ser en solitario. Mi madre viene a acompanharme en Iguazú, Buenos Aires y Bariloche. Aunque yendo sin companhía nunca me he sentido solo pues he conocido mogollón de gente (mucha más de la que pensaba) no viene mal tener alguién al lado, y además siempre dormiré en mejores hoteles y comeré en mejores restaurantes que hasta ahora (que tampoco me quejo de como he comido y bebido hasta ahora).

Besos y abrazos a tod@s

Javier

3 comentarios:

Anónimo dijo...

lo de Brasil no tiene desperdicio, que maravilla, aqui dias de puta madre, hemos recibido al otoño de maravilla
no nos olvidamos de las navidades y estamos haciendo cedes de marcha los ultimos y unicos estaban ya desfasados se admiten ocurrencias marchosas y horteras
besos a los dos

belen dijo...

el anonimo soy yo,belen , por si as caso

olga dijo...

Aha!!!Así que ahora se va Patricia a ver si comes en condiciones!!Me parece bien, que además de moreno te veo más flaco(no será por no comer, si no por no parar de hacer cosas!!). Fuera coñas, espero que os lo paseis bien en compañía y aquí seguiremos leyendo las aventuras "do pequeno besbello" ;)

Un bico